El nuevo iPad aprueba con sobresaliente

Hay dos puntos que conviene aclarar en torno al iPad de sexta generación, el anunciado el pasado 27 de marzo en un evento educativo celebrado en la ciudad de Chicago.

El primero es que no se trata de un producto pensado exclusivamente para educación. Lo digo porque en las últimas semanas varias personas me han preguntado si podrían comprar la tableta a pesar de no tener una cuenta educativa.

Este iPad es el iPad de 2018. Es posible que la empresa lance también nuevos modelos de iPad Pro en el mes de junio, pero en la línea iPad tradicional, este modelo de 9,7 pulgadas es el que sustituye al iPad de 9,7 pulgadas que se puso a la venta hace poco más de un año.

El precio es 349 euros para el modelo básico con 32 GB (el descuento educativo lo deja en 332 euros para aquellos que tengan derecho a él). Es 50 euros más barato que el modelo del año pasado en Europa pero en EE.UU. mantiene el mismo precio que ya tenía, 329 dólares (299 dólares con descuento educativo), impuestos no incluidos.

selective focus of woman using tablet computer
Photo by rawpixel / Unsplash

El segundo es que este iPad es una mezcla del iPad de 9,7 pulgadas y el iPad Pro. Es fácil caer en esta generalización porque el iPad de sexta generación tiene soporte para el Apple Pencil y es considerablemente más potente que su antecesor. Un 40% más potente en CPU y un 50% más potente en gráficospara ser exactos.

Pero quitando estos dos detalles, el iPad tiene mucho más en común con el modelo del año pasado que con la gama Pro. Tiene 2 GB de RAM, la pantalla no está laminada, no tiene la tecnología ProMotion y el tamaño es, como su nombre indica, de 9,7 pulgadas en lugar de los 10,5 de los que presume el modelo Pro más compacto.

Nada de esto es reprochable teniendo en cuenta su precio. Si algo me ha quedado claro durante los últimos días en los que he estado probando el dispositivo es que esta tableta es la propuesta más apetecible que ha tenido Apple en tabletas desde el iPad original y una actualización que cualquiera que aún use uno de los modelos anteriores al iPad Air 2 (2014) debería considerar seriamente.

Hay varias razones, pero el chip A10 Fusion es sin duda la más destacable. El iPad de 2018 vuela a una velocidad que ningún PC portátil de ese rango de precio puede siquiera soñar y en cierto modo una de las principales afectadas es la propia Apple, que lo tiene cada vez más difícil para justificar la existencia de un Macbook Air con una resolución de pantalla de 1440 x 900 pixeles cuando este iPad mueve 2048 x 1536 con una fluidez envidiable.

Podríamos discutir durante horas sobre si el iPad es un sustituto válido para un portátil tradicional o no (hay buenos argumentos para ambos lados del debate) pero mi opinión es que al menos para una parte significativa de los usuarios de PC la respuesta no es solo sí, sino que estarían mucho mejor servidos por este tipo de dispositivos, más fáciles de gestionar y con aplicaciones mucho más completas que las que se pueden encontrar en entornos de escritorio.

Usar el iPad es una delicia, sobre todo tras la llegada de las funciones multitarea de iOS11. No es perfecto y aún tiene puntos de fricción para quienes hemos crecido en entornos de ventanas, pero es una máquina que invita a experimentar y crear de formas completamente diferentes y que cubre las necesidades básicas con creces.

Photo by Kelly Sikkema / Unsplash

Acostumbrado al iPad Pro de 10,5 pulgadas (mi dispositivo principal ya que apenas uso ya ordenadores convencionales) noto sin embargo las limitaciones del nuevo modelo.

El lápiz, que se vende por separado, tiene los mismos grados de presión y precisión en el trazo, pero la pantalla no alcanza la velocidad de refresco de los modelos Pro y la frecuencia a la que captura el movimiento de su punta se reduce a la mitad. Al no estar laminada, la pantalla tiene también una separación entre el cristal frontal y la superficie activa. Esto quiere decir que para usuarios que necesiten dibujar con precisión o soltura, el Pro sigue siendo el mejor modelo, con diferencia.

El nuevo iPad tiene buen soporte multitarea pero con solo 2GB de RAM puede quedarse algo corto en algunos flujos de trabajo, obligando a volver a cargar páginas web o aplicaciones que han quedado mucho tiempo en segundo plano. Tampoco hay sonido estéreo en formato horizontal, porque sólo tiene dos altavoces en lugar de 4, y las cámaras son de peor calidad (sobre todo la delantera), aunque suficientes para usar en aplicaciones de realidad aumentada.

Teniendo en cuenta el precio, las limitaciones son bastante lógicas. La única cosa que echo realmente en falta y habría convertido la tableta en una propuesta mucho más apetecible es el puerto Smart Connector que permite usar fundas con teclado, por ahora exclusivo de la gama Pro.

Pero no es extraño que Apple haya querido enfocar este iPad al mercado educativo. Con el soporte para Apple Pencil en Pages, Notas, Numbers y Keynote, la cantidad de aplicaciones en el AppStore enfocadas al aprendizaje y los nuevos servicios creados para facilitar la labor de los profesores a la hora de evaluar a los alumnos, el iPad de 2018 es un dispositivo que destaca frente a alternativasmucho más convencionales.

Su éxito en la escuela no está garantizado. La inversión en tecnología de los centros no se guía únicamente por qué dispositivo es más barato o cuál tiene mejores apps. Apple, en cualquier caso, ha hecho los deberes con el dispositivo e independientemente de cómo funcione en las aulas debería tener un futuro brillante en el hogar y ciertas aplicaciones profesionales.

Show Comments